Censo de Buenos Aires (IV, V y VI)

Censo 4 – El taxista que conoció a Kennedy En un viaje a Villa del Parque, tuve un diálogo bastante peculiar con el taxista. Veníamos escuchando por la radio al ministro de trabajo. ―Nene ―me dice―. Nosotros tenemos los peores políticos del mundo. Le respondo que la corrupción hace metástasis, y que los políticos depredanSigue leyendo “Censo de Buenos Aires (IV, V y VI)”

Censo de Buenos Aires (I, II y III)

Censo 1 – El paseador de perros solitario  En una de mis primeras recorridas como censor, visité a un paseador de perros. Por respeto hacia él y hacia mi tarea, prefiero no revelar sus datos personales. Vive ―supongo que no se mudó― a pocas cuadras de la cancha de Platense, en una casa aplastada porSigue leyendo “Censo de Buenos Aires (I, II y III)”

Libertad condicional

Fui oprimido por dioses de cristal, ideas prestadas y tantos días sin uso. Y horas ajenas ―no mías― compraban las velas de mi ritual. Fui humillado por ropas que nos daban para ser publicidades andantes, conciencias repetidas, ignorantes, de las que el mundo ya ni se burlaba. Fue en verano, moribundo el farol, que lancéSigue leyendo “Libertad condicional”

Amétricas pretericiones

Ya son inútiles para siempre las puertas de Babilonia que prometían a Marduk salvajes ceremonias. Ya las pirámides no reciben celosos faraones con marfil en lugar de ojos. Ya se perdió el rastro de las legiones de Adriano, y ahora César conquista infiernos. Aunque alguien entre con monedas en la mano, mudos presagios hallará enSigue leyendo “Amétricas pretericiones”

Epílogo

La metáfora incruenta de Chesterton, el puñal inoxidable de Shakespeare, el estetoscopio de Dostoyevski. Esas radiografías que ensayaron Flaubert, Víctor Hugo, Dumas, Balzac. El compás de vidrio con que Spinoza midió a Dios. Las anáforas de Bécquer. El adjetivo perfecto de Borges. La voz de Dante a hombros de Virgilio y cada párrafo del Eclesiástico.Sigue leyendo “Epílogo”

Eventos

El agua fresca del arroyo.Mi primera comunión.Mi segundo beso.El gol de mitad de cancha.El cáncer de mis abuelos.Una vez que me pegaron.Tres medallas de broncey tres perros que nunca tuve.Las guitarras, el campo.La lluvia de Ámsterdam.Los ahorros tentativos.Una profesión lastimosa.Una vocación lastimada.Mis ideales descompuestos:cambiar el mundoy otras metas que olvidé.La sonrisa invisible.Las lágrimas invencibles.El díaSigue leyendo “Eventos”

El placer de vivir en la ignorancia

Satisfecho y orgulloso, saborea los seguros componentes de su existencia edulcorada. Pero no sabe… No sabe que esas banderas que ahora levanta después las abandonará sin culpa, antes de que ellas lo abandonen a él. No sabe que su fe se convertirá en duda y después en superstición. Que el amigo se irá, que laSigue leyendo “El placer de vivir en la ignorancia”

El sindicato de los derrotados

Mientras contaba la plata de la caja y anotaba vergonzosos números en un cuaderno, cayó en la cuenta de que los tiempos de bonanza habían terminado. Era momento de sobrevivir. No fue una determinación fácil. El que se dispone a sobrevivir reconoce que el fin está cerca o que no está demasiado lejos. Tiene queSigue leyendo “El sindicato de los derrotados”

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