La indestrucción de Alba Longa

Desde aquel monte, el rey Tulio Hostilio podía ver la serpiente de lava y hierro que devoraba a la ciudad de Alba Longa.

―Quedaremos en la historia ―dijo un general a sus espaldas.

―Hasta ahora no hicimos más que destruir ―contestó Tulio Hostilio.

El rey surcó el barro que mezclaba la sangre de los Horacios con astillas que fueron la cara de Atenea.

Ya frente al fogón, separó un leño apenas mordido por una débil llama roja y se lo llevó al general.

―Haz con esto un fuego más grande.

Y el fuego fue tan grande que iluminó al mundo durante siglos.

En Roma, el 25 de noviembre de 2019.

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